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ISSN 1562-4730 versión on-line

 


Biblios n.34 Lima 2009

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ENSAYOS

 

Imágenes de la violencia política y bibliotecas en el Perú

 

Orlando Corzo Cauracurí*

* Círculo de Investigación y Orientación en Ciencias de la Información - CIRIO (Perú)
orlandocorzoc@gmail.com

 


RESUMEN

Presenta material gráfico que forma parte del archivo de la investigación que fundamenta el libro Censura: violencia política y bibliotecas en el Perú1. Las imágenes se sitúan en el periodo de violencia política desarrollada en el Perú en las décadas de 1980 y 1990 en su relación con los libros y las bibliotecas.

Palabras Clave: Censura; violencia política; bibliotecas; conflicto armado interno; Perú.

 


ABSTRACT

Presents graphic material part of the research archive that supports the book Censura: violencia política y bibliotecas en el Perú [Censorship: libraries and political violence in Peru]. The images belong to the period of political violence carried out in Peru in the 1980s and 1990s in relation to books and libraries.

Keywords: Censorship; political violence; libraries; internal armed conflict; Peru.

 


1. Introducción

El 15 de diciembre del año 2008 se presentó la edición impresa del libro Censura: violencia política y bibliotecas en el Perú, como parte de una campaña en pro de la honestidad intelectual.

Las limitaciones presupuestales de la edición imposibilitaron la inclusión de material gráfico. Se imponía entonces completar y aclarar el texto del libro con el material gráfico que es parte del archivo de la investigación.

Por esa razón, el presente trabajo adquiere el carácter de apostillas gráficas al libro Censura: violencia política y bibliotecas en el Perú.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, apostilla es una acotación que interpreta, aclara o completa un texto.

A través de las imágenes que se muestran en esta oportunidad se espera una mejor comprensión de cómo afectó la violencia política a las bibliotecas y la libre circulación de documentos en el Perú durante las décadas de 1980 y 1990.

Una de las ventajas de la imagen con respecto al texto escrito es que con un solo golpe de vista se pueden entender contextos que llevarían muchas páginas de narración y explicación. Este aspecto es claramente comprensible con la visión de una foto que muestra los daños de un atentado o, para atisbar el miedo y entender la imposibilidad de laborar en zonas de emergencia, con alto índice de atentados terroristas y asesinatos de personas.

Si observamos una gran cantidad de rostros de profesionales asesinados por trabajar en regiones donde la violencia era creciente, se obvian explicaciones para entender por qué se afirma que si antes del inicio de la lucha armada por parte de Sendero Luminoso no habían muchos bibliotecólogos profesionales laborando en el interior del país, después de generalizada la violencia, no quedó ningún bibliotecólogo ejerciendo en bibliotecas afectadas por la violencia.

La proporcionalidad de los hechos está presente en la narración y registro de los testimonios recogidos. Se tiende a omitir lo que se considera menos importante.

Siempre será menos trágica la confiscación de documentos que el arresto y tortura de una persona. Los daños físicos sufridos por colecciones e infraestructura de bibliotecas pudieron haber sido omitidos si al mismo tiempo se sucedieron crímenes crueles de pobladores, comuneros o estudiantes.

Tampoco se tienen registros de imágenes de colecciones particulares decomisadas, confiscadas y puestas a disposición del poder judicial como prueba de apología del terrorismo. Sí se registraron fotografías de las conferencias de prensa de la policía después de allanamientos a las universidades en los que se aprecian libros, folletos y revistas como pruebas de material subversivo decomisado.

Es imposible mostrar el registro gráfico de la acción de familias y estudiosos que enterraron sus libros o se deshicieron de ellos arrojándolos a la calle para que no sean objeto de denuncia por apología del terrorismo.

2. Apostillas gráficas

2.1. ¿Cómo no tener miedo?

 

 

Para la mayoría de limeños eran muy lejanas las noticias de atrocidades producidas en el interior del país, hasta que sucedió el atentado con coche bomba en Tarata, una calle del distrito de Miraflores, el 16 de julio de 1992.

Para la mayoría de bibliotecólogos la violencia siempre fue distante. Sólo unos cuantos bibliotecólogos profesionales se encontraban laborando en provincias. Con una de estas bibliotecólogas, quien entonces laboraba en la Universidad San Cristóbal de Huamanga, conversé una tarde en el Patio de Letras de la ciudad universitaria de San Marcos. Ella se encontraba en Lima para sustentar su tesis y yo pensaba en elegir un tema de investigación para obtener el título de licenciado en bibliotecología. De esta conversación surgió la problemática de las bibliotecas en zonas de emergencia y del peligro y el miedo de estar entre dos fuegos; por un lado la violencia senderista y por el otro la represión indiscriminada de las fuerzas armadas. Ya no se podía trabajar en Ayacucho y la colega requería su título para migrar en busca de seguridad.

2.2. Profesión riesgosa

 

 

No solo abandonaron la zona declarada en emergencia profesionales, también técnicos y voluntarios que debían desplazarse, como parte de su trabajo, a zonas rurales.

Este es el caso de los bibliotecarios rurales de Cajamarca, quienes, desde fines del año 1982 y durante el año 1983 sufrieron detenciones al desplazarse con maletines y alforjas de libros. Llegaban a Cajamarca a reuniones de coordinación y en la Plaza de Armas eran detenidos sólo por tener libros. También sufrieron allanamientos de sus bibliotecas, por lo cual plantearon integrarse a la Asociación para el Desarrollo Rural de Cajamarca – ASPADERUC- y firmar un convenio con el Instituto Nacional de Cultura –INC- adquiriendo una cobertura oficial que les permitiera continuar con su proyecto.

2.3. Estamos solos

 

 

Una imagen mental impactante es la que resulta de la lectura del testimonio de dos docentes de la universidad San Cristóbal de Huamanga, en la que se relata como la Alameda de Ayacucho amanecía llena de libros que eran abandonados para no ser capturados con literatura considerada subversiva.

Este testimonio temprano fue ratificado años después por un ex rector de la Universidad de Huamanga durante las sesiones públicas de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, quien manifestaba que "cualquier título de libro que dijera socialismo o que estuviera vinculado a la URSS o China, vinculado a Marx, Lenin, Mao, automáticamente era evidencia con algún vínculo que podías tener con la subversión, entonces profesores y estudiantes terminaron arrojándolos u ocultándolos".

El miedo de poseer libros "peligrosos" se incrementaba con versiones como la que mencionan los docentes entrevistados: la detención por llevar consigo el libro "Resistencia de materiales", con el agravante del apellido de autor, Timochenko.

Un amigo ayacuchano, comentando los originales del libro Censura: violencia política y bibliotecas en el Perú, previo a su publicación, recordaba que su familia debió enterrar parte de su biblioteca familiar, entre las que se encontraban muchos cuentos infantiles chinos, entonces de distribución gratuita; historias infantiles que había disfrutado en su infancia y de los que guarda gratos recuerdos.

2.4. Apología del terrorismo. El libro como prueba.

 

 

La posesión de libros considerados como subversivos era prueba suficiente para la detención, ser investigado y procesado por el poder judicial, muchas veces en procesos sumarios ante tribunales especiales de jueces sin rostro. La noticia de las detenciones por poseer libros sospechosos incrementaba el temor y la autocensura.

El periodista y sociólogo Antero Grimaldo Gargurevich Oliva, fue condenado a 12 años de prisión por delito de apología de terrorismo. Detenido y acusado inicialmente por otros cargos, la posesión de una biblioteca especializada en el fenómeno terrorista definió la acusación y condena.

Otro caso recogido por testimonios ante la Comisión de la Verdad es el del vicerrector de la Universidad Nacional del Centro quien fuera detenido en febrero de 1989 junto a tres estudiantes en su domicilio y acusados de apología de terrorismo por las lecturas que tenían en su poder. La casa del vicerrector fue registrada y requisados todos sus libros.

2.5. Allanamiento de universidades y daños a instalaciones y colecciones de bibliotecas

 

 

No se cuenta con registro documental ni referencia a daños producidos a bibliotecas académicas de universidades particulares. Todas las referencias se originan en allanamientos a campus de universidades nacionales, primero en el interior del país y luego en las universidades de Lima.

El clima de politización de las universidades fue asumida como justificación de las intervenciones policiales y de las fuerzas armadas. El argumento era que las universidades se habían convertido en "nido de terroristas".

 

 

 

 

Mientras las bibliotecas universitarias se reconstruyen, las bibliotecas populares y rurales, fueron destruidas y desaparecidas, al parecer, irremediablemente.

Los medios difundieron los daños sufridos por colecciones académicas pero no se encuentran noticias en los medios, menos aún imágenes, de hechos referidos a bibliotecas rurales y municipales, ubicadas en zonas declaradas en emergencia.

2.6. Las bibliotecas destruidas por Sendero Luminoso

Sendero Luminoso elaboró una estrategia que consistía en agudizar la pobreza y limitaciones de la población más necesitada a fin de conseguir, en el descontento y en la desesperanza, condiciones para avanzar en su alucinado proyecto.

Una de sus consignas era: "destruir el viejo Estado caduco para construir la nueva sociedad", bajo esta consigna se destruyeron obras de infraestructura tanto de municipios, ministerios y universidades, que para ellos representaban al "viejo Estado caduco".

Esta estrategia, de empobrecer a los más pobres para agudizar las contradicciones generó destrucción de infraestructura productiva en la que colecciones de documentos también sufrieron daños.

 

 

2.7. El objetivo no eran las bibliotecas

 

 

En el recuento de actos de terror atribuidos a Sendero Luminoso no se encuentran ataques directos a las bibliotecas, se puede hablar de daños colaterales, como por ejemplo, que una biblioteca municipal se encuentre en los ambientes del palacio municipal o que la biblioteca comunal se encuentre en un complejo en el que la repercusión del atentado sea atractivo a los intereses senderistas. La repercusión en los medios masivos de comunicación era el objetivo.

2.8. La biblioteca popular

Sendero Luminoso buscó infiltrar el movimiento popular organizado con la finalidad de desarticularlo y generar un clima de represión que contribuía a su estrategia. Una expresión de organización popular era el de biblioteca popular que surge en la década de los 70 bajo condiciones sociales determinadas por el incremento de la población joven y la formación de barriadas en los extremos de la ciudad de Lima.

En estas condiciones, bajo el influjo de diversos grupos de izquierda, se elaboran proyectos de educación popular que busca la autoeducación y autoformación ante las deficiencias de la educación pública y el objetivo explícito de formación de líderes populares, las bibliotecas forman parte importante de estos proyectos de educación popular orientados al sector juvenil.

Los grupos políticos de izquierda organizaron y dirigieron bibliotecas populares independientes del Estado, sin recurrir a la Biblioteca Nacional o manteniendo una relación distante, limitada a orientación técnica de organización de libros en el estante.

 

 

Su relación con el Estado era de crítica al abandono de los sectores populares y de auto sostenimiento. Sus actividades privilegiaban la formación extra curricular de las escuelas y universidades, con lecturas y charlas para "comprender la realidad nacional" y la organización de festivales culturales. Detrás de estas actividades se encontraban evidentes acciones proselitistas de captación y formación política.

Desde el punto de vista bibliotecológico este exceso de politización significó la principal limitación de las bibliotecas populares. No se poseen noticias ni evidencias que militantes de Sendero Luminoso controlaran la directiva de alguna biblioteca popular. Como en toda organización popular de entonces, su estrategia consistía en infiltrar para captar, pero era evidente su carácter clandestino y la práctica de secta que evitaba que sus ideas y acciones fueran discutidas fuera del grupo de senderistas.

Sólo años después se entendería que no hablaban con nadie. Su criterio absolutista de verdad desdeñaba la discusión e intercambio de ideas. Los objetivos y actividades de la biblioteca popular eran contrarios a los objetivos y práctica de Sendero Luminoso, la auto educación y formación de líderes populares basados en la discusión y difusión de conocimientos para un mejor desempeño en la sociedad era cuestionado por quienes habían dictaminado que lo único que quedaba por hacer era la lucha armada.

Sendero Luminoso se dedicó a infiltrar para dividir y destruir la organización popular. Muchas bibliotecas populares vieron como sus actos culturales eran infiltrados con grupos y consignas de evidente filo senderista que generaba temor y distancia de la población. Los padres ya no veían a la biblioteca como un lugar de cultura y estudio sino de agitación política, evitando que sus hijos asistieran a sus actividades.

Con los años, evidenciada ya la acción terrorista de Sendero Luminoso, la población evitaba las reuniones; los actos públicos, aún los culturales, se hacían sospechosos y la acción indiscriminada de las fuerzas armadas contra la organización popular, desarticuló equipos de voluntarios de bibliotecas que veían como un peligro participar en grupos sospechosos de actividades terroristas.

2.9. Abimael Guzmán, ladrón de bibliotecas

 

 

El mes de junio de 1990 se produjo el allanamiento de la casa de Chacarilla, donde Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, hasta hacía poco se había ocultado. En la casa se encontraron importantes documentos de la organización senderista y se decomisó la biblioteca personal de Guzmán. En los ejemplares decomisados se encontraron libros con subrayados y anotaciones al margen, donde se evidenciaban muchos libros robados a la biblioteca de la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

 

Referencias

Imagen 1 Tarata: quince años después. Fotógrafo: Carlos Domínguez. Recuperado en: www.desdeeltercerpiso.com/cat/tarata/. [2008, 15 de diciembre]

Imagen 2 Profesión riesgosa: en su lucha contra el progreso, Sendero asesinó a 60 ingenieros (1988). Sí Nº 80, Lima, setiembre, pp 20-23.

Imagen 3 Estamos solos: conversación sobre la universidad de Huamanga (1984). Debate Nº 28, Lima, pp 37-38. Entrevista de Raúl Gonzáles a Jaime Urrutia y Enrique Gonzáles Carré.

Imagen 4 Munive, Mario (1993). ¡Libre!. La República, domingo 24 de enero, pp 14-15. Fotógrafo Virgilio Grajeda.

Imagen 5 Soldados incineran libros en La Cantuta: dicen que alientan subversión (1991). La República, sábado 15 de junio, p 23.

Imagen 6 Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1989 (Foto Nº 019). Archivo del diario El Peruano 8 de noviembre de 1989. Tomado de: Universidad y violencia política blogspot.com / Franklin Medrano Díaz. Recuperado en: http://universidadyviolenciapolitica.blogspot.com/search/label/san%20marcos [2008, 12 de diciembre]

Imagen 7 Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1989 (Foto Nº 023). Archivo del diario El Peruano 8 de noviembre de 1989. Tomado de: Universidad y violencia política blogspot.com / Franklin Medrano Díaz. Recuperado en: http://universidadyviolenciapolitica.blogspot.com/search/label/san%20marcos [2008, 12 de diciembre]

Imagen 8 Universidad San Cristóbal, Centro de Investigación Allpachaka (Foto Valer 03). Fotógrafo Carlos Valer. Tomado de: Universidad y violencia política blogspot.com / Franklin Medrano Díaz. Recuperado en: http://universidadyviolenciapolitica.blogspot.com/2008/03/universidad-san-cristobal-centro-de.html [2008, 12 de diciembre]

Imagen 9 Queman la biblioteca de Haya de La Torre: subversivos atacan Villa Mercedes. (1991). Expreso, viernes 14 de junio, p 15.

Imagen 10 Puertas Meyer, Laura (1987). Habla la senderista arrepentida. Caretas Nº 937, enero de 1987, p 31. Fotógrafo Víctor Ch. Vargas.

Imagen 11 Lo que lee y subraya Guzmán: al descubierto la biblioteca básica del líder de Sendero Luminoso. (1991). Caretas Nº 1158, Lima, mayo, p 32.

 

Datos del autor

Orlando Corzo Cauracurí
Licenciado en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Investigador del Círculo de Investigación y Orientación en Ciencias de la Información –CIRIO- y consultor en unidades de información. Ha editado y publicado diversos estudios en bibliotecología. Sus investigaciones se centran en la realidad bibliotecológica peruana.
orlandocorzoc@gmail.com

 

 

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